MALTRATO INFANTIL: UN PROBLEMA SOCIAL

“El maltrato a los niños no es un mal de la opulencia ni de la carencia, sino una enfermedad de la sociedad”.

El maltrato infantil no se presenta en forma aislada sino que involucra una gran variedad de factores bio-psicosociales.

El maltrato psicológico es la conducta sostenida, repetitiva, persistente e inapropiada (violencia doméstica, insultos, actitud impredecible, mentiras, decepciones, explotación, maltrato sexual, negligencia y otras) que daña o reduce sustancialmente tanto el potencial creativo como el desarrollo de facultades y procesos mentales de niños y niñas, que los imposibilitan a entender y manejar su medio ambiente. Este maltrato confunde y atemoriza al menor haciéndolo (a) vulnerable e inseguro (a) afectando adversamente su educación, bienestar general y vida social.

SIGNOS PARA SOSPECHAR DE MALTRATO INFANTIL

El maltrato infantil tiende a ser muy obvio en muchas ocasiones; en especial el maltrato físico, pero en ocasiones suele ser muy difícil de identificar, por lo cual a continuación se mencionarán ciertos síntomas para sospechar de maltrato:

En el niño(a):

  • Muestra repentinos cambios en el comportamiento o en su rendimiento habitual.

  • Muestra problemas de aprendizaje que no pueden atribuirse a causas físicas o neurológicas.

  • Siempre esta “expectante”, como preparado para que algo malo ocurra.

  • Es sumamente hiperactivo (a) o por el contrario excesivamente responsable.

  • Llega temprano al colegio y se va tarde o no quiere irse a su casa.

En la familia:

  • Desinterés en el menor, raramente responden a los llamados del colegio o al cuaderno de citaciones.

  • Niegan que el niño (a) tenga problemas, tanto en el colegio como en el hogar, o por el contrario critican al niño (a) por su conducta.

  • Por su propia voluntad autorizan a que la maestra emplee “mano dura” a su hijo (a).

  • Cuestionan todo lo que hace su hijo(a), se burlan o hablan mal de su hijo (a) ante los demás.

  • Demandan de su hijo (a) un nivel de perfección académica o un rendimiento físico que es inalcanzable para el niño (a).

En los padres e hijos:

  • Rara vez miran a la cara o tienen contacto físico con otra persona.

  • Consideran que la relación con su hijo (a) es totalmente negativa.

  • Demuestran que casi nadie les cae bien.

  • Tienen una actitud recíproca de permanente tensión.

¿QUÉ HACER CUANDO UN NIÑO O NIÑA DICE QUE HA SIDO MALTRATADO?

  • Creer siempre en lo que el niño(a) manifiesta.

  • Contribuir a atenuar el sentimiento de culpabilidad que los menores sienten ante el maltrato.

  • Buscar asesoramiento profesional para abordar el tema adecuadamente.

  • Realizar la comunicación del hecho a los organismos pertinentes a la brevedad posible.

  • Identificación. Las autoridades escolares deben transformarse en participantes activos en la prevención del abuso infantil en cualquiera de sus formas.

  • Denuncia o Comunicación. Ante los organismos oficiales pertinentes.

  • Evaluación inicial e investigación. Una vez hecha la denuncia o comunicación, el juzgado civil está automáticamente involucrado en su seguimiento.

  • TRATAMIENTO

  • Se requiere de un tratamiento integral no sólo de la víctima sino también de su agresor y de la familia, para lo cual es necesario un equipo multidisciplinario que se encargue de esta problemática y aborde los aspectos biológicos, psicológicos y legales pertinentes. La terapia familiar está dirigida primero a reconocer el problema, establecer una adecuada comunicación entre los integrantes de la misma, modificar los patrones conductuales de los padres eliminando las tácticas punitivas o coercitivas y sustituyéndolas por métodos positivos más efectivos.

  • CONSECUENCIAS A LARGO PLAZO

  • Niños y niñas criados en hogares donde se los maltrata suelen mostrar desordenes postraumáticos y emocionales. Muchos experimentan sentimientos de escasa autoestima y sufren de depresión y ansiedad por lo que suelen utilizar el alcohol u otras drogas para mitigar su stress psicológico siendo la adicción al llegar la adultez.

  • Algunos niños o niñas sienten temor de hablar de lo que les pasa porque piensan que nadie les creerá. Otras veces no se dan cuenta que el maltrato a que son objeto es un comportamiento anormal y así aprenden a repetir este “modelo” inconscientemente. La falta de un modelo familiar positivo y la dificultad en crecer y desarrollarse copiándolo, aumenta las dificultades para establecer relaciones “sanas” al llegar a adulto.

  • Muchas personas no pueden cortar el ciclo del abuso, pero hay niños (as) a los que se les denomina “resilentes” que poseen características que les permite superar este obstáculo. Muchas veces es la aparición de un adulto preocupado por ellos lo que les permite desarrollar esta habilidad y romper con el ciclo del abuso.

Lic. Teresa Patiño

Psicóloga Infantil

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